Trabajar, coordinar y dirigir equipos creativos requiere grandes dosis de paciencia. Sin embargo, cuando los creativos son realmente buenos, suelen tener la inteligencia necesaria para controlar, relativizar e incluso ridiculizar su ego. Aun así, no faltan los problemas de ego, que inevitablemente afectan al trabajo en equipo. Por eso es crucial establecer un sistema de trabajo que defina claramente las responsabilidades y, al mismo tiempo, reconozca el valor de cada miembro. Como director, tu misión principal es ser percibido como la autoridad máxima, pero también como alguien que empatiza, que explica las razones detrás de sus decisiones, resalta a los responsables de cada área y trata a todos por igual. A partir de ahí, la estructura puede ser más horizontal que vertical. En mi caso, cuando convocaba una reunión para presentar un nuevo proyecto, previamente enviaba un briefing a todos los responsables de cada departamento: director de arte, director creativo, guionistas, producción,...